domingo, 12 de abril de 2009

Pedagogía del sentido común (capítulo 1)


Vayan por delante unos puntos que creo de sentido común...

1. El maestro es un adulto responsable de un grupo de personas en formación que el Estado y las familias han dejado a su cargo para transmitir unas enseñanzas, no es un colega. La diferencia es buena.

2. La autoridad de este maestro debe ser una cuestión de Estado, porque en ello está en juego el modelo de ciudadanía que se quiere para una sociedad. Por ello hay que inyectarle poder, del que luego ha de rendir cuentas. En caso contrario, estamos perdiendo tiempo y dinero.

3. Los pilares de la escuela, más la pública, deben ser:
a) El mérito: que progrese el que vale, el que tiene talento, aunque sea hijo de un don nadie. El hijo del pez gordo ya tiene a su papá para que le pague un máster en el extranjero. Y si no lo enchufará en un puesto de poca importancia, o tardará un tiempo en dilapidar la hacienda familiar...
b) La excelencia: se debe buscar el trabajo bien hecho, cuanto más mejor. Igualar a todos en la mediocridad es la alternativa. ¿Te suena?
c) El esfuerzo: ganarse la vida no es fácil, y cada día será más complicado -los chinos y los indios vienen apretando-. Lo lúdico, para el patio de recreo. Ahora, hay que saber montárselo en clase: no se trata de ser un plomo...

Seguiremos informando...

Pedagogía del sentido común (presentación)


La lectura del libro que acabo de reseñar en maestrosinquietos me lo ha sugerido. Así, se inaugura una nueva sección en este espacio web. Se trata de ir incorporando sabiduría de maestro, para poder pasar de la resistencia al avance imparable hacia una escuela de calidad. Animo a todos los participantes a añadir principios y consejos. Así como un librillo del maestrillo de los tiempos de hoy. ¡Ánimo!

Hijos de la Logse


Mónica (muchas gracias amiga) me ha prestado un ensayo que no secunda las tesis del nuevo ministro de Educación... (no he escuchado las declaraciones del Ex-magnífico y Excelentísmo Señor Don Ángel Gabilondo, ni creo que las haya, pero corrección política obliga...).
Se trata de un profesor de Secundaria ahora en excedencia, y habla del conglomerado ideológico que engendró y parió la Ley Orgánica 9/1990, de 3 de octubre, General del Sistema Educativo (como la Pepa, la logse tiene nombre de pila...)

He creado una entrada en mi blog personal, por lo que picha aquí para leerlo...

Como maestro inquieto lo he leído, y bien es verdad que uno se ha sentido comprendido. Lo peor es que es complicado desentrañar este sistema...

Creo que algo ha empezado a cambiar, y tras unas décadas de desbarajuste -no sé si ya han pasado o aún nos tocará sufrir una década más-, es el momento de empezar a hacer las cosas con criterio y profesionalidad. Pero todo podría venirse al traste si los que estamos a pie de aula no nos lo curramos.

¿Aun con la advertencia del logsiano cartel has llegado hasta aquí? Seguro que eres un maestro inquieto, bienvenido al club...

¡Muchos ánimos!

viernes, 27 de febrero de 2009

El factor profesor


Los maestros inquietos nos caracterizamos por vivir el día a día sin resignación, pero apurando día a día el bebedizo -a veces amargo, a veces psicotrópico, a veces reconfortante- que llamamos "realidad del aula".

Sabemos que casi toda la legislación supone una superestructura burocrática que da marco a lo que pasa dentro de ese espacio en el que se cuecen los éxitos y fracasos cotidianos. Aunque ninguno de nosotros piensa que se trata de un lugar aséptico y aislado de entornos y mentalidades intrusas varias...

Pero tenemos claro que la clave de casi todo el edificio educativo está en ese señor o señora que está a cargo del grupo, y de lo que unos y otros le permiten hacer...

Lo digo porque he encontrado un artículo que habla de todo eso. Para fraseando a un candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, creo que Kennedy contra Nixon: "¡idiota: es el profesor!" (la frase era algo así como: "¡idiota: es la economía!" -por aquello que es lo que determina los resultados de los candidatos-).

Lee después de pinchar... VER ARTÍCULO

jueves, 26 de febrero de 2009

Vamos a tomarlo con humor...





Estos chistes gráficos nos los ha enviado N. Sarcásticos, pero reales...

sábado, 21 de febrero de 2009

El culto a la excelencia


Vivmos rodeados de una doble tensión, como educadores: ¿la educación para la igualdad? ¿La educación para la excelencia? Me explico.

Desde la extensión de la instrucción pública a amplios espectros de la población, con la universalización de la enseñanza elemental, ha habido una corriente ideológica en la que se ha fomentado la idea de que fundamentalmente, existe la escuela para la igualdad social, que hay que abolir diferencias. Este culto a la igualdad ha traído consigo que se iguale por abajo, que tendamos a que todo gire en torno a la emotividad del alumno -si eres maestro y no lo crees, haz una lista de las preguntas que hacen los papis y las mamis, las que vienen a consultar-, que quitemos cualquier signo de diferencia entre los propios alumnos, entre los alumnos y los profesores, que rindamos culto a los derechos y olvidemos deberes... Puro logsismo.

Pero todos queremos que haya buenos profesionales: que el médico sea bueno, que los mecánicos arreglen bien y rápido el coche, que los albañiles no sean chapuzas... ¿No tendríamos que fomentar desde la más tierna infancia el valor del trabajo bien hecho? ¿No hay que buscar el éxito, la excelencia en nuestro trabajo? ¿No es verdad verdadera que no todos valemos para todo?

No me gusta habitar un mundo donde todos seamos iguales, pero muy mediocres, limitaditos y obedientes al poderoso de turno. Prefiero una sociedad de personas libres, con iniciativa, capaces de encontrar su camino. Si se busca la igualdad por encima de la libertad, al final se irán al garete ambas. Somos iguales en deberes y derechos, pero no en capacidades y vocación. Con perdón...

martes, 27 de enero de 2009

Que nos dejen trabajar...

En tono jocoso (ojo, que ningún papá se enfade, por favor), comparto con los dos o tres seguidores del blog un pps gracioso. Pero que conste: es un chiste de maestros... para maestros.



¿Qué pasaría si lo colocase en el contestador de mi cole?